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Cuando la enfermedad golpea a mamá

Esa es la nueva etiqueta que me puso mi neurólogo este verano. Colocó su derecho entre “la madre de un niño de tres años” y “una futura profesora de apenas 25 años”. Ahora lo uso como una marca que debo domar y aprender a no temer.

Se dice, ahí está. Mi salida. Está en Internet, grabado para siempre para mis futuros empleadores, para mis futuros conocidos. Porque no decimos “Hola, mi nombre es Lea, me encantan los gatos y tengo esclerosis múltiple” en una primera discusión.

O en un segundo, para el caso. Esperamos, evitamos, esperamos. Sabemos que el tema no saldrá a relucir y tampoco queremos abordarlo. ¿Quién realmente quiere oírlo? Puedo confirmar por experiencia que la conversación es cosa tuya, enfermedad. Especialmente desde que tengo miedo de convertirme en “la chica enferma” y nada más a los ojos de la gente que no me conocía antes.

Cuando la enfermedad golpea a mamá

Debido a que las personas se sienten incómodas, necesitan respuestas. Tienen que controlar la situación, tienen que entender. Pero este tipo de enfermedad está destrozada por nuestra comprensión, es más cómoda en su imprevisibilidad. Es desestabilizador para la gente que no está acostumbrada a ello y frustrante para mí, que no tiene respuestas para ellos o para mí.

Pero entre el “¿Te estresa? “¿Qué va a pasar? “He leído que está mejorando, te estoy enviando el artículo. Mi prima tiene una amiga que tuvo seis hijos después de su diagnóstico y su hija es una corredora de maratón”. La tía de la tía de la amiga de mi amiga tiene esta enfermedad y no ha trabajado en 15 años. la pregunta más frecuente y desgarradora que me rompe el corazón es:”¿Cuándo tendrás otro hijo?”.

No estoy seguro de eso.

Siempre quise cuatro hijos. Especialmente después de conocer al primero. ¿Cómo podría no querer tener muchas versiones de este maravilloso ser humano? Pero desde este verano, todo ha cambiado.

El maravilloso dulce

¿Sería egoísta querer otro hijo, sabiendo que mis buenos días pueden estar contados? ¿Realmente puedo hacer esta elección consciente, sabiendo que podría dejar a mi amante con dos hijos y a mí para que me ocupe del resto de sus días?

No estoy seguro de eso.

¿Sería egoísta privar a mi hijo de hermanos o hermanas, sabiendo que podría ir por el resto de mi vida? ¿Realmente puedo hacer esta elección basada sólo en el miedo que me sigue todos los días? ¿Debería aprovechar lo que tengo con mi familia ahora mismo y darle a mi hijo y a su madre sana tantas experiencias como sea posible?

No estoy seguro de eso. No lo sé, y no lo sabré. Mi familia.

Es irónico porque hubiera preferido un diagnóstico más definitivo. Una fecha límite, una meta. Algo que me hubiera forzado a tomar una decisión. Estoy luchando con más nada y menos certidumbre que cuando empecé el proceso médico.

Estoy aprendiendo lentamente a vivir con ella. Tengo que aprender a seguir adelante sin miedo de que ella se choque conmigo #Emo. Ahora mismo, lo estoy haciendo muy bien. En mi cuerpo como en mi cabeza. Trato de mantenerme de buen humor y tener en mente que es inútil anticiparme a lo, muy tentador, peor.

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